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domingo, 26 de noviembre de 2017

EL BALBUENA CUMPLE AÑOS: 50º ANIVERSARIO DEL EDIFICIO DE MIGUEL FISAC

     En 1967 se inauguró oficialmente el actual edificio del IES BERNARDO DE BALBUENA que, desde su fundación en 1933, tuvo otros emplazamientos. 
     Nuestro centro actual fue proyectado por el arquitecto manchego y universal MIGUEL FISAC (Daimiel, 1913-Madrid, 2006). 
     Lo cotidiano se convierte, a veces, en algo que no valoramos lo suficiente, pero lo cierto es que somos UN PATRIMONIO VIVO que todos debemos contribuir a cuidar y a mantener.
                                             

                                        
EL ARQUITECTO MIGUEL FISAC.

Se cumple este año, pues, el 50º ANIVERSARIO de nuestro edificio. Fisac aplicó su talento a un espacio que debía de servir para la convivencia y el aprendizaje, pero sin olvidar la belleza. Ahí está nuestra espectacular capilla, hermana de muchas otras iglesias proyectadas por el arquitecto daimieleño, para demostrarlo. 

 NUESTRO EDIFICIO, SABIA MEZCLA DE TRADICIÓN Y DE VANGUARDIA.

Pero permitidme que me quede con un RINCÓN MUY ESPECIAL de nuestro Instituto: el JARDÍN DE LA PIRÁMIDE. Fisac nos dejó ahí un espacio simbólico: la pirámide es el origen de la arquitectura, resumen de todo su misterio; es el edificio ancestral que representa el enamoramiento entre los seres humanos y las piedras, entre el pensar y el hacer.
Me he sentado allí muchas veces en los 25 años que llevo "viviendo" este edificio y siempre me ha acogido ese lugar mágico que nos une al pasado, que nos lleva al futuro...








3 comentarios:

  1. Comparado con la magia y el simbolismo del rincón favorito de Raquel, el mío parecerá simple y sencillo.

    Tampoco mis palabras para presentarlo serán tan acertadas como las suyas, pero quiero compartirlo con todos vosotros , iniciando así el listado de "rincones de nuestro centro" que le podremos regalar en su 50 aniversario.

    Mi lugar preferido es el ventanal del pasillo superior de la zona de la Sala de Profesores. Nada más subir las escaleras, antes de adentrarte en el leve bullicio de las aulas 19,20,21..., siempre encuentro en ese ventanal un remanso de paz .
    Mi rincón , inundado de luz ( esa luz con la que Fisac engrandece nuestro centro) , tranquilo ,silencioso ...y desde el que puedo observar a los alumnos y alumnas en el patio y contagiarme de su fuerza y energía.

    Es mi rincón favorito desde el curso 2008-2009, cuando ,embarazadísima de mi primera hija, y con una guardia de recreo que me llevaba allí cada día le contaba a ella , disfrutando de todo lo que me aporta esa ventana, lo feliz que era en este centro.

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  2. Hola,leyendo el comentario de la historia del Instituto Bernardo de Balbuena,como antigua alumna no he podido resistirme a escribir algo.
    De repente he viajado en el tiempo y me he imaginado de nuevo recorriendo los pasillos llenos de ventanales y luz o entrando en aquellas clases donde la luz ocupaba el sitio más importante en el aula.
    Qué años tan felices en aquel edificio tan singular y que llegó a ser tan nuestro y tan familiar. Después de 7 años compartiendo alegrías y alguna que otra tristeza, ya olvidada, el Balbuena sigue formando parte de mi vida Y al igual que muchos otros compañeros hemos sido parte viva de su historia.
    Muchas felicidades por su 50 cumpleaños!!

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  3. Mi nombre es Silvia Ferrón, y todos me conocéis. Me paseé 27 años por los pasillos del Balbuena, pero cuando llegué, allá por 1989, lo ví oscuro y estrecho. Me llamaron mucho la atención los azulejos azules (como debe ser, de ahí les viene el nombre...), porque se parecían a los del baño de mi abuela.... Durante estos tantos años corroboré que no era un instituto comodísimo, ni bonito y colorido, a pesar del premio, seguramente bien otorgado al gran arquitecto, que de arquitectura entiendo lo justo, y me dejo llevar por lo que entra por los ojos.....pero sí se me hizo familiar, y mi segunda casa. A veces me pareció refugio, otras, encierro, y en silencio, recuerda a los colegios antiguos. Si me preguntas por mi sitio preferido de él, es la biblioteca, siempre lo ha sido, y siempre que he podido lo he pedido en las preferencias de horario, aunque pocas veces me concedieron el privilegio. Hace años sí lo conseguía con mayor facilidad, pero ultimamente, estaba rifada, como complemento al horario. Yo me he tirado ahí horas y horas, a solas, en silencio, corrigiendo, o hablando con los chicos que castigaban, de repente amables y dicharacheros. Algunos conseguí que leyeran algo, siquiera un cómic o revista. Me pasaba la guardia leyendo poesía, cómics, el National Geographic, o el libro que me llamara la atención en ese momento, que leía en varias sesiones. He llevado ahí a los chicos de diversificación, he dado en préstamo libros, y me los han devuelto.... he mandado a por diccionarios, y he trabajado y hecho exámenes con los chicos que no lo habían hecho en su momento...las reuniones allí eran siempre más estrechas, pero entrañables, enmarcados en libros, en plan tertulia. Incluso grabamos allí un corto para aquellos programas Mercurio....hace tanto.... Es un sitio mucho más acogedor y confortable de lo que mi departamento, o la propia sala de profesores, me parecían. Es pequeña y estrecha, pero sus viejas, antiguas, estanterías llenas de la sabiduría que tantos compañeros han recopilado, le da ese aspecto rancio del pasado, y ese olor a madera de lo de siempre, de lo inmaterial, de lo que debe ser, nada aséptico, nada impersonal, todo sensaciones. Si la pregunta era en qué lugar era yo feliz en el Balbuena....ahí, ahí era.

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contribuyentes Raquel García Blanco